Tuesday, 28 April 2020

Memorias

Un libro es una historia con al menos un personaje o un tema principal.
En varias de mis memorias de infancia, el personaje principal es el libro en sí mismo.

Salgo del médico con mi madre. En el quiosco de la esquina hay siempre varios tomos de una colección cuyo nombre no recuerdo. Mi madre me lleva a elegir uno y espera mientras enciende un cigarrillo. Yo no sé cual elegir. Los quiero a todos. Se trataba de una familia de ratones muy muy pequeñitos. En la tapa de uno de ellos se va a la familia que duerme dentro de una caja de fósforos. Recuerdo ahora que también tenía en mi casa La pequeña vendedora de fósforos, pero siempre lo dejaba por la mitad porque me ponía muy triste. No sé si alguna vez acabé de leerlo entero. Elijo mi libro y mamá paga. Para un taxi y regresamos a casa. Mi madre nunca aprendió a manejar ni a andar en ómnibus. Llegamos a casa. Por varios días no puedo ir a la escuela. Tengo que estar en reposo. No viene cuando la llamo. Mi madre está siempre ocupada no sé bien en qué.  La molesto.
Acabo el libro en un par de horas. Ya no tengo qué hacer. Me quedo sola en mi habitación e imagino.
Mi madre tiene ahora 71 años y vive sola. Está rodeada de libros que no le interesan. Eran de mi padre. Me llama y yo trato de ir aunque esté ocupada. No sé bien por qué.

A una cuadra de mi casa en Montevideo abrieron una librería pequeña con libros importados que no se encuentran en otro lado. La recuerdo más larga que ancha y con mucha luz. Una librería alegre.
En los estantes de abajo de un sector tienen algunos tomos de una colección en la que la heroína es una chica rubia de unos 20 años. Es hermosa y anda en moto. Cuando sea grande quiero ser como ella. Hermosa, valiente y decidida. Tengo que elegir.
Mi padre me espera mientras conversa con el dueño del local. Me decido por uno de la chica rubia y otro de Asterix y Obelix. Nos vamos los dos felices. No recuerdo qué compró él. Volvemos caminando a casa. Ël me toma de la mano. Yo llevo mi bolsa en la otra

Mis abuelos han venido a mi cumpleaños. Vienen a casa a saludarme. El festejo es más adelante, en Agosto, aunque yo cumpla en Mayo. Mis padres festejan los dos cumpleaños juntos, el mío y el de mi hermano, para que salga más barato. No recuerdo que hayamos pasado carencias económicas entonces. Estas llegaron despúes. Siempre me traían libros mis abuelos. Uno o dos ejemplares de Los  Cinco. Tenía toda la colección. La de los Cinco y la de los Siete secretos, de Enid Blyton. Yo quería ser Jo.

Cuando tenía yo 8 años murió mi abuela. Yo la amaba. Mi terror a la muerte tornó mis noches en un infierno. Mi padre quiso que me sintiera comprendida y trajo un libro de poesías a mi cuarto. Rubén Darío. Me habló de Lo Fatal y yo me lo aprendí de memoria.
Es el único poema que puedo recitar todavía sin temor a equivocarme y han pasado 40 años.

En el living de mi casa había una gran biblioteca. Yo nunca tuve buena memoria para títulos y autores, pero siempre supe si había leído algo en algún lado y todo lo que tenía que hacer era trepar para demostrar mis argumentos.
Si durante alguna conversación alguien decía algo y yo se lo refutaba, me subía a los estantes de la biblioteca y demostraba que lo que estaba sosteniendo era verdad. Era un método que nunca me fallaba. Los libros me hacían feliz. Creía en ellos con una fe total y absoluta.
Con los años comprendí que los libros también mienten, pero a ellos he sabido perdonarlos.









Sunday, 1 December 2019

Collage

Con los trozos de mi alma
intento
construir un todo,
un algo una figura
identificable.
No recorto
recojo restos caídos
del collage previo
que se sostuvo apenas días.

El talento como tal carece de valor. Es en el compromiso con dicho talento que se convierte la capacidad, esa promesa, en algo memorable.

Sunday, 10 November 2019

Falta de experiencia

La maternidad me hizo creer que los mayores desafíos
incluyen las vivencias más  hermosas.

Pero entonces, mis padres eran jovenes. 

Saturday, 26 October 2019

Padre en común



Si decimos que "Oscar tenía libros muy interesantes", lo primero que viene a la mente es que Oscar tenía libros y ya no los tiene. Quizá los regaló, los donó, los tiró. Oscar está y los libros no.

Ahora bien; Oscar es mi padre. Digamos ahora que mi padre tenía libros muy interesantes.
Y, agrego otro dato, pienso todo esto de pie frente a la biblioteca que fuera de mi padre. En la casa que fuera de mis padres. Ahora, la casa de mi madre. Alquilada. Pequeña. Pieza y media. La biblioteca ocupa toda una pared. Casi todos los muebles eran y son libros. Porque los libros siguen ahí. El que no está es Oscar, mi padre.
Por tanto, debería decir quizá que "los interesantes libros tenían a Oscar", porque es Oscar, mi padre, quien ya no está.

Ambos, los libros y yo, perdimos un padre en común. 

Naderías



Líbano Chile Colombia Venezuela Argentina Uruguay China Siria Turquía Rusia, los kurdos. USA siempre involucrado.
Pero: a los sudamericanos no les importa el Medio Oriente -si Israel no está metido en el medio. Al Medio Oriente no le interesa Sudamérica.

A nadie le importa todo.


Friday, 26 October 2018

Tejido

No sé explicar por qué escribo. Quizá no sea necesario. Pero intentaré explicar(me) por qué no puedo vivir sin leer. La razón más importante es el nombramiento. Se me escapa aquello que no puede ser puesto en palabras y me genera terror. En mi obsesión de entendimiento yo soy pregunta. Y lo que siento, mis claudicaciones, mis incongruencias, mi caos, necesita un sitio. Un acercamiento a la comprensión aun cuando pueda no ser respuesta y si respuesta incluso no definitiva. En los libros otros nombran lo que yo no sé explicar. Alguien ya ha sentido lo que yo siento y es un alivio. Y si tiene nombre, existe, cobra forma. Consigo entonces materializar de algún modo mis hilos interiores y tejer con ellos un abrigo. Las palabras que encuentro en los libros son mis agujas de tejer. De otro modo, todo mi caos, sería solo hilos sueltos.